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miércoles, 16 de febrero de 2011

La revolución de Islandia.


Ahora que el pueblo egipcio ha triunfado, o al menos lo parece, es buen momento para hablar de otra revolución mucho más desconocida: la de Islandia, ese país que el FMI de Rato ponía como ejemplo a seguir y que acabó completamente quebrado, hundido por los escombros de una banca cancerígena que convirtió la isla en un inmenso hedge fund y dejó una deuda equivalente a todo el PIB de ocho años y seis meses.
La solución islandesa a esa condena pronto se apartó de la ortodoxia. La Fiscalía abrió una investigación penal contra los banqueros responsables del colapso; algunos han huido del país y están en busca y captura por la Interpol. En 2009, el gobierno tuvo que dimitir en bloque, acorralado por las protestas ciudadanas; fue el primero y casi el único en caer por la crisis (si excluimos a Túnez y Egipto). Después los islandeses forzaron un referéndum para bloquear el pago de la deuda de la banca y lo lograron: ganó el no con más del 90% de los votos. Y hace un par de meses, Islandia arrancó una ambiciosa reforma constitucional que, por primera vez en la historia del mundo, será fruto de un proceso de democracia directa, al margen de los partidos. La Asamblea Constituyente está formada por 31 ciudadanos corrientes, elegidos en las urnas entre 523 candidaturas que sólo necesitaban 30 firmas para poder presentarse.
Hoy Islandia está creciendo. El año que viene, su presupuesto público estará en superávit; su situación económica es bastante mejor que la de otros países igualmente desarbolados, como Grecia o Irlanda. ¿El secreto? Algo revolucionario, aunque se suponía que era una de las reglas ensenciales del capitalismo: Islandia se negó a socializar las pérdidas y dejó que la banca irresponsable simplemente quebrase.

Ignacio Escolar en Público (4 de Febrero de 2011).

FUENTE: DIARIO "PÚBLICO"
web: Ignacio Escolar 

viernes, 10 de diciembre de 2010

Muévete por Julian Assange.


Habla Lula da Silva, el primer líder del G20 que da la cara por Wikileaks: “En vez de culpar a quien ha divulgado estos documentos, deberían ser culpados los que los escribieron”. “Quiero manifestar mi protesta contra este atentado a la libertad de expresión”, remarca el presidente saliente de Brasil, que también se muestra “espantado ante la falta de manifestaciones” en defensa del detenido Julian Assange. Lula tiene razón, ya tardamos. Hay convocadas protestas en varias ciudades de España para mañana sábado; se pueden consultar las horas y lugares en http://www.freewikileaks.eu/.
Es importante que nos movamos, pero no es sólo por Assange. Es puro egoísmo, una cuestión de defensa personal. El mundo necesita a Wikileaks, que sólo con sus filtraciones sobre las tripas de las guerras de Irak y Afganistán ya ha hecho más méritos que Obama para ganar el Nobel de la Paz. Aunque vistos los sabotajes de Visa, Mastercard, Amazon, Paypal o el banco suizo PostFinance, parece que las mejores filtraciones aún están por venir.
Lo avanzó el propio Assange en una de sus últimas entrevistas antes de ser detenido. El siguiente objetivo será un gran banco estadounidense (hay quien apuesta por el Bank of America). “Dará una imagen bastante real y representativa de cómo se comportan los ejecutivos de la banca”, explica el fundador de Wikileaks. Y estoy en ascuas, porque si el comportamiento de la gran banca ya es lo bastante escandaloso visto desde fuera, ¿qué será lo que encontremos cuando iluminemos sus secretos? El último ejemplo es irlandés. El quebrado banco AIB repartirá 40 millones de euros en bonus a sus directivos. Se aprietan el cinturón, el año pasado fueron 55 millones. Se lo han ganado a pulso; no debe de ser fácil hundir a todo un país.

Artículo de Ignacio Escolar en Público, 10 de diciembre de 2010.